Mitraliving
26 May 2026

Residencial en renta: las mil formas del living

Siendo España un país tradicionalmente de propietarios, la realidad es que el mercado residencial va virando de forma acelerada hacia el desarrollo de nuevas, o no tan nuevas, formas de vida para el conjunto de la población en función de sus necesidades vitales o económicas de cada momento. Es lo que ahora denominamos como “Living” y que ha irrumpido con una fuerza inusitada en el mundo de la inversión inmobiliaria en rentabilidad y como alternativa o complemento al Commercial Real Estate.

Se asienta el desarrollo del alquiler como una forma de vida no marginal, en los diferentes formatos que se denominan en el mundo de la inversión: Buid to Rent (BTR) y Private Rented Sector (PRS); los antiguos colegios mayores denominados ahora “Students Residences”; el Coliving, que los más entrados en años ya conocían en los ´90 en el mundo anglosajón y en España a través de series como Melrose Place; y, por último, el cada vez más manido Senior Living que busca satisfacer las necesidades vitales y sociales de las cohortes de población de más edad, fundamentalmente no dependientes.

En nuestro país, el Living esté en época claramente expansiva. En los últimos ejercicios estamos observando cómo se multiplican de forma ascendente tanto las cifras de inversión en este segmento, con tasas de crecimiento globales superiores al 30-40% (duplicándose en algunos subsegmentos), como el número de actores que participan del mismo: inversores institucionales y privados, promotores, administraciones públicas, operadores y gestores.

Según los últimos informes sectoriales, se prevé el desarrollo en los próximos 36 meses de más de 30.000 viviendas nuevas dedicadas al alquiler a largo plazo (BTR). En el caso de las residencias de estudiantes, se calcula un incremento de un 20% sobre la oferta actual y en el mundo del Coliving se apunta a un crecimiento que multiplicará por cuatro las cifras de camas actuales. Parece evidente que la demanda de espacios dedicados a “vivir” sin comprar, ha superado con creces la oferta y que se espera una evolución hacia otros modos de vida ajustados a cada fase de desarrollo profesional, personal y familiar incluso en un país de propietarios como España.

Considerando el volumen de inversión previsto, los principales retos a los que se enfrenta el living en su sentido más amplio, es ser capaz de dirigir dicha inversión a dar la mejor respuesta posible a un mercado heterogéneo de demanda en tres ejes: qué producto, dónde, cuánto y a qué precio. Si todos los productos de este asset class tienen al otro lado un único cliente, habrá que entender bien quién es, donde está, qué necesita y cuánto puede pagar.

La siguiente reflexión, por tanto, debe estar relacionada con que el inquilino va cambiando sus necesidades según sus fases vitales y que por tanto, la fidelización tiene sus límites y ha de estar bien dirigida.
¿Seremos capaces de cerrar el círculo consiguiendo que los jóvenes se emancipen antes desde la residencia de estudiantes (o casa de sus padres) a un coliving y que, tras este, accedan a una vivienda en alquiler, que les permita continuar su evolución, pero generando ahorro, para, como buenos españoles compradores, acabar viviendo en su vivienda en propiedad? (lo del senior living lo dejamos para cuando sepamos qué va a ser de las pensiones y del cambio cultural necesario).